Magnificat House es una institución nacida en los 60’s como resultado de las resoluciones del concilio Vaticano II promovido por el Papa Juan XXIII a quien yo denomino también “El Papa Templario” en mi libro Templo vrs. Templo.
Durante la época del Concilio, mi vida estaba muy ocupada explorando otros ambientes diferentes al “familiar” al lado de mis nuevos amigos universitarios quienes como yo, empezaban un nuevo camino propio de la juventud.
Nunca me di cuenta como comenzó ni como acabo el Concilio convocado por este Papa, mi lejanía de la Iglesia y de muchos principios adquiridos en la niñez, parecían no tener sentido en esta edad en que la razón y la inteligencia parecían superar a la imaginación.
En esos días, estaba obsesionado en leer a Marx, Camus, Sartre, Ortega y Gasset, Nietzsche, Goethe, Shiller, Herman Hess y todos esos locos geniales precursores del modernismo.
Mi generación había alcanzado la cúspide de un parte aguas y los movimientos estudiantiles se habían dado ya en Francia y estaba por florecer en otros países entre ellos México.
En los países industriales, parecía darse en forma de música y movimientos como el de La Generacion Hippie.
Estados unidos además atravesaba la guerra de Vietnam y miles de jóvenes expresaban su inconformidad a esta guerra absurda.
Pensadores socialistas, sobresalían en Estados Unidos, prediciendo la estrepitosa caída de los sistemas comunistas y capitalistas aunque solo este ultimo subsistiría gracias al avance tecnológico que marcaria una nueva era pero que al final será esta la que destruirá este sistema.
Novelas como ‘Un Mundo Feliz” de Huxgly cobraban sentido.
Jung y Adler eran mis favoritos sobre Freud.
En psicología, diseñadores del movimiento de La Gestal a través de la Banhause en Alemania, formaban la lista de mis arquitectos preferidos, todos ellos inspirados en ideas socialistas, razón por la que fueron expulsados y perseguidos por el régimen Nazi.
Sobresalían los arquitectos Walter Gropious, Mies van De Rho, que a pesar de sus ideas, fueron aceptados en Norte América en donde motivaron la Gran revolución Industrial en Arquitectura y de la industria en general a través de la estandarización.
Todos ellos formaban la escuela de avanzada en el mundo que junto con el Francés LeCorbusier estaban generando una nueva generación de arquitectos en el mundo aunque para muchos románticos de la arquitectura como yo, aun quedaba Frank L.Wright con su arquitectura orgánica.
El Racionalismo parecía haber triunfado plenamente sobre la Fe y Juan XXIII sabía que tendría que afrontar esta nueva situación.
Los libros del jesuita francés, Theilard de Chardein se publicaron después de varios años de su muerte, rompiendo obstáculos religiosos hacia nuevas teorías y descubrimientos científicos como el de la Evolución propuesto por Darwin. Esta nueva cristología fue expresada por el presidente John F. Kennedy cuando en uno de sus discursos llamo a brincar las barreras para conseguir la paz.
En china, donde la revolución juvenil había tomado los causas de una revolución cultural promovida por el régimen maoísta, Thomas Merton, un monje trapista norteamericano visto con gran desconfianza por la CIA, muere electrocutado en un “accidente” al intentar arreglar un ventilador en uno de los templos budistas en los que estaba tratando de encontrar similitudes entre la meditación de estos monjes y la oración en silencio en los que enfocaba sus ideas y cuyos libros a partir de estos hechos fueron difundidos ampliamente.
En México ‘la Revolución Estudiantil” se convirtió en guerrilla y jóvenes prometedores como Ignacio Ontiveros, estudiante de economía y miembro de la mejor sociedad de esta capital industrial como se conoce a Monterrey, fue asesinado por fuerzas del gobierno y los jesuitas a los que se culpo de la afiliación de muchos de estos jóvenes a la guerrilla, fueron expulsados de esta ciudad por su archí-conservador obispo de ese tiempo.
Supe que varios de ellos habían emigrado a varios países centroamericanos en los que habían muerto o sido asesinados.
En esos años me moví a la Escuela nacional de Arquitectura de la UNAM y pude encontrar a varios de mis compañeros que habían estado estudiando arquitectura en Monterrey y que se habían movido a la ciudad de México para continuar sus estudios en el seminario mayor de la Compañía de Jesús mientras acababan sus carreras.
Carlos, uno de ellos al que más recuerdo, hizo esfuerzos extraordinarios para invitarme a ingresar a la Compañia, invitándome a visitarlos, a estudiar en la biblioteca y a revisar algunos libros que guardaban en estantes colocados en el ultimo nivel subterráneo de esta biblioteca y al cual le llamaban el infiernito por contener la mayor parte de los libros publicados de todos esos locos geniales del modernismo mencionados anteriormente y a los cuales solo podían acceder mediante un permiso especial de su director el cual supervisaba y auxiliaba en su lectura y comprensión.
Me regalaban libros de los grandes místicos de la Iglesia como; Sta. Teresa de Ávila, San Juan de la Cruz, San Ignacio de Loyola, San Francisco de Asís, Sta. Catalinas de Siena, Sta. Teresa de Lisieux y muchos otros más que formaron en mi mente, el contrapeso a mis ideas socialistas y modernas.
Los obispos que apoyaban la Teología de la Liberación, empezaron a aparecer en las áreas más pobres de México; La reunión en Puebla de Obispos Latinoamericanos, da mas fuerza a este movimiento reafirmando su preferencia para los pobres.
Durante la época posterior al concilio Vaticano II, hubo grandes deserciones en seminarios y conventos.
Recuerdo que en los 90’s, visite con un amigo, el gran Centro Universitario y Abadía de una de las ordenes mas antiguas de la iglesia, los “Benedictinos” localizada en Chaoni cerca de Tulsa Oklahoma.
Recuerdo haber platicado con el Abad retirado que había renunciado a su puesto, agobiado y sintiéndose culpable de la gran deserción de seminaristas y sacerdotes así como de hermanos y hermanas consagrados que vivían en sus conventos esparcidos en el gran territorio de la provincia que gobernaba, la cual llegaba hasta California siendo su Sede en esta pequeña y apacible ciudad de Oklahoma.
Nunca he criticado los errores del Papa Juan XXIII y alabo muchos de sus aciertos pero lo cierto es que al abrir las ventanas de la Iglesia para que entrara un poco de aire fresco también entro una densa nube negra que Pablo VI llamara “El humo de Satanás”
De esta nube y otras cosas más que son parte de los signos de nuestro tiempo, hablare en forma más extensa en el blog mi libro “Templo vrs. Templo”
Cuando pequeño y en especial mi abuela, me habían inspirado una vocación religiosa.
Al morir ella, yo un niño de 13 años, había murmurado a su oído abrazado a su cuerpo inerte y aun en su lecho en que había fallecido esa noche: “Abuela, yo seré sacerdote” y esas palabras sellaban en mi una promesa.
En mi mente infantil, uno de los signos del sacerdocio más ligados a mi imaginación, consistía en que el sacerdote era la única persona autorizada por la Iglesia para tocar con sus manos la Eucaristía, por lo que este acto constituía para mí, un símbolo de su unción.
Ese deseo lo fui perdiendo al crecer y aun sin entenderlo totalmente me olvide de él, fue como si Dios no me necesitara para esa misión.
Por eso cuando asistiendo a misa por primera vez en el comedor “Panes y Peces” antes de ingresar a Magnificat, me puse en línea para recibir la comunión y mi mente se resistía en aceptar como la mayoría de las personas que comulgaban, extendían sus manos para tomar la Eucaristía y un poco temeroso, yo también extendí las mías. Fue como si en aquel momento hubiera cumplido la promesa hecha a mi abuela en su lecho de muerta y sintiéndome lleno de alegría, di gracias a Dios por esta reforma hecha por el Concilio vaticano II que había pasado sin yo haberme dado cuenta de sus cambios.
El tiempo pasaba y poco a poco en mi relación con Magnificat, fui sabiendo y conociendo un poco mas de su fundadora.
Rose Mary Badami, una jovencita que había perdido a su único hermano debido a la polio y que prometía ser sacerdote, era la hija de una familia Italo-Americana que debido a la depresión se había trasladado a Texas. Ella nació en Dennison de donde se movieron a Houston.
Ella había egresado de la Universidad de Santo Tomas en el área de Trabajo Social y hoy ostenta el titulo de “Doctor Honoris Causa” en letras, que le fuera otorgado por sus meritos y así era evaluada por esa prestigiosa Universidad dirigida por religiosos de la Orden de Padres Basilianos que de esta forma mostraban su reconocimiento a esta hija predilecta que respaldan en su obra como capellanes.
La obra de Rose Mary considerada como modelo estatal y federal, se inicio en una residencia que adquirió en el sector hispano más importante de Houston; “Magnolia”
Sus primeros residentes, fueron mujeres con problemas familiares o sin recursos y con niños. Absorbida en esta misión, se entrego totalmente a ella, renunciando inclusive a una vida de matrimonio, y absorbida en esta labor, fue extendiendo su ministerio y con ello las propiedades que hoy configuran esta organización.
Su obra inspirada en organizaciones anteriores nacidas en los 30’s como el Trabajador Católico en Nueva York, y Casa Madona en Canadá, guardan relación con Magnificat, en su forma de comunidad laica, al servicio de los pobres.
Desafortunadamente, la estructura familiar que caracteriza estas comunidades, va desapareciendo poco a poco de Magnificat, reflejada en la nueva terminología adoptada por nuevos miembros de su equipo, que empiezan a ver en esta organización, una institución de vivienda transitoria mas que un hogar sustituto para sus residentes.
Actualmente, su ministerio consiste en ayuda para ancianos, hombres y mujeres, capaces de cuidar de si mismos. Enfermos con discapacidades mentales o con enfermedades crónicas, personas con enfermedades terminales o infectados por el HIV, adultos con problemas de alcoholismo o drogadicción, personas en libertad condicional y refugio de muchos en tiempo de frio o en situaciones de emergencia además del comedor que alimenta a cientos de personas por semana.
Platicando con ella, le dije una vez; Rosemary, tal vez la Iglesia que hoy considera como candidatas a la santidad a Dorothy Day y a Catherine Doherty pioneras de este ministerio en este país y Canada, la considere a usted también un día, pero para mí, es sin lugar a duda, la persona más maravillosa que he conocido en mi vida y su ejemplo ha inspirado muchas de las cosas que hoy deseo, es decir, su compasión, su búsqueda de Jesús en el pobre y desamparado y su espíritu de Robín Hood que le hace tomar empresas atrevidas en su gran deseo de servir en el pobre, en el discapacitado, en el que necesita consuelo y amor, aunque muchas veces esto le haya enfrentado con grandes problemas. Su figura me recuerda la de un árbol frondoso, con sus raíces bien plantadas en la tierra y sus ramas extendidas hacia el cielo, donde miles de pájaros buscan refugio y descanso.
Eso es Magníficat en Rosemary, la imagen del Reino de Dios en la tierra.
La comunidad cuenta con varias casas y oficinas, a saber, Anawim, Ave María, Bethany, Susanna, Emmaus, Emmanuel, Holy family, Morning Star, Opus María, Maranatha, Providence, Galeele, San Joseph, Visitation, St. Francis, Loaves and Fishes, Myriam shelter además de dos nuevas adquisiciones que están por abrir y dos proyectos pendientes por realizar, Duchesne House y Dismas House. Cuenta también con dos capillas, el parque Bernan y el parque Russel Godman además Anawim, una tienda de segunda.
Pero volviendo a mí y a mis primeros años, yo continuaba buscando a Jesús en el prójimo, sin que él, hubiese salido aun a mi encuentro.