martes, 24 de febrero de 2009

02– Mi Muerte Digital-Parte II

Pasaron varios días y sentí que mi salud había decaído y mis pies se hincharon en tal forma que me producían mucho dolor al caminar.

En esos días había sido cambiado de un apacible lugar del sector hispano donde compartía con otra persona un pequeño apartamento ubicado arriba del garaje de otra de las residencias propiedad de esta comunidad y fui movido a otro ubicado en el complejo que esta organización tiene en el llamado Mid Town de Houston o sea una área en las afueras del Centro comercial principal de esta ciudad.

Me pidieron que manejara esta pequeña unidad que cuenta con 2 recamaras, cocina, baño y área de estar y que conocemos como San Francis House.

El pequeño departamento tiene dos recamaras, el primero de ellos lo ocupan 4 personas y yo compartía el segundo con otra.

Algunas de estas personas están sujetas a libertad condicional supervisados por un oficial de libertades condicionadas y escogieron esta comunidad de una lista que el estado les proporciono y fueron aceptados por nosotros.

Este proyecto es relativamente nuevo y ha permitido llenar las casas con mejor tipo de trabajadores que los que habitualmente vagan en las calles además de que estos demuestran mejor conducta ante el temor de ser enviados nuevamente a la cárcel.

Algunos de ellos trabajan en otros sitios y de sus cheques pagan al estado una cantidad y a Magníficat otra.

Por este motivo, este departamento está sujeto a reglas más flexibles que en las demás casas.

Pronto me di cuenta de que tres de ellos podrían darme problemas por su hábito con drogas.

Trate de expresar mis temores a través de las monjitas guatemaltecas a la directora, cuya edad le ha hecho cortar comunicación con muchos de los residentes entre los cuales estoy yo.

Mi preocupación era no tener un closet seguro con candado para guardar lo que yo considero mis valores, es decir, mi computadora, mi guitarra y mi cámara digital. Al no obtener respuesta de ella, me olvide del asunto. Pronto note que mis piernas se habían hinchado impidiéndome doblar bien mis rodillas y otras inconveniencias se acrecentaron.

Me alegre al saber que dos de los residentes en los que había notado peligro, se habían marchado.

El tercero que era mi compañero de cuarto, me aviso que se iría en esos días.

Sabedor de que pronto debería ir al hospital, saque los respaldos de mis archivos que tenia guardados por separados en una valija con candado y me puse a copiar todos los cambios y adiciones realizados en mi computadora durante esos días.

Ya anteriormente había tenido problemas con mis archivos guardados en discos CD-ROM, por los que esta vez todos mis respaldos los tenía en discos duros portables, con capacidad de 80GB y para mi música uno de 20 GB.

Me había inscrito en algunos sitios que proveen espacio en el Internet para guardar y compartir archivos uno de ellos excelente para direcciones llamado UNYKO que varios amigos me habían propuesto y en el que ya hacia planes para enviar mis directorios de direcciones y teléfonos.

El otro es un sitio bastante bueno también, que se llama 4share y en el que se pueden guardar hasta 5 MB por cada dirección de correo electrónico que uno tenga.

Trabajando en mis archivos guarde todo mi equipo en una valija de piel que había comprado para mi computadora y cansado y agobiado por el dolor de mis pies, los coloque en la cabecera de mi cama pensando continuar trabajando con ellos muy temprano al día siguiente.

Desperté como a las 5 de la mañana y me levante de la cama con dificultad, busque mi computadora para seguir trabajando y lo primero que note es que esta había desaparecido.

Fui a buscar a mi compañero de cuarto que esa noche me había pedido permiso para quedarse en la sala viendo TV y que el día anterior ya había estado juntando sus cosas y colocándolas encima de su cama por lo que no tuve inconveniente en otorgárselo.

Lo busque afuera y alguien que ya se había levantado más temprano que yo y estaba tomando café en el porche me dijo que seguramente había salido durante la noche porque no lo había visto salir de la casa.

En el transcurso de la mañana, tuvo el descaro de regresar por el resto de sus cosas que aun tenia sobre su cama y en sus ojos note que estaba drogado.

Le pedí que me regresara mis archivos, los cuales tal vez no pensaba robarlos y que tenían un enorme valor para mí, y que podía quedarse con mi computadora la cual se la regalaba sin levantarle ningún cargo pero cínicamente negó haber tomado mis cosas.

El sabia que sería regresado a la cárcel, no por robar mis cosas pues yo no podría probar que fue él quien las robo pero si por haber roto algunos convenios de su libertad condicional como el haber dejado el domicilio sin avisar a su supervisor y haber dejado su trabajo sin previo aviso.

Hice mi reporte a la policía y fui visitado por su oficial supervisor de libertad condicional.

Al día siguiente fui desolado al hospital y después de tres días regrese con una sonda conectada a mi vejiga y en espera de una cita con el urólogo que me condeno a cargarla por tiempo indefinido con el gran riesgo de contraer una infección.

La comunidad me coloco en una casa del sector norte donde ya antes había tenido mi estudio en el garaje y pensaban que sería el lugar más apropiado para mi convalecencia.

En el hospital había recibido la visita del capellán y le confesé mi gran dificultad para perdonar pero que lo hacía sabedor de que pertenecía totalmente a Jesús por mi voluntad y por mediación de María y en ellos estaban todas mis posesiones materiales y espirituales por lo que estas personas solo fueron un instrumento del mal el cual nunca podrá ser superior al de Dios.

Los perdonas, me pregunto el capellán del hospital.

¡Si los perdono! Porque no ha sido la voluntad de ellos sino la del Padre la que les ha permitido que llevaran a cabo sus planes.

En el reporte médico, aun no saben que obstruyó mi vejiga, solo saben que mi corazón y mis riñones están funcionando bien por lo que creen que sea un problema ocasionado por la próstata complicado con mi diabetes y alguna infección en mi tracto urinario pero que desgraciadamente tendré que esperar hasta fechas próximas para conocer realmente de mi problema cuando se realicen las pruebas a las que seré sometido por el urólogo.

En días pasados, un oficial de policía me telefoneo diciéndome que mi compañero de cuarto había sido detenido y regresado a prisión y que trataría de interrogarlo para obtener información de mi computadora y saber a quien se la había vendido.

“Vicente”, me dijo: “tú y yo sabemos que él tomó tu computadora portátil pero, para la ley, si él lo niega, solo será un sospechoso hasta no comprobarle su delito que en este caso será sumamente difícil si no sabemos de tu computadora”.

Y me dio el número de mi caso para comunicarme con él.

Y como un caso que sería olvidado, fue archivado y no he sabido más del sargento de policía.

Hoy entiendo que mi muerte fue digital; donde todo el trabajo de 10 años o más, había sido reducido a nada.

La última página que había terminado de escribir, la había intitulado La tierra de los gnósticos y había sido realizada en forma muy documentada que tratare de rehacerla aunque tenga que suspender temporalmente la edición de estas páginas hasta que pueda recopilar de nuevo parte del material que necesito para continuarlas.

Descubrí que el crucifico que poseo como un tesoro y que mencione en mi libro Yo. Miguel lo había sacado en esos días de mi valija para ponerlo en la cabecera de mi cama y gracias a eso, aun lo conservo, como si él hubiera decidido permanecer conmigo.

También supe por mis fuentes espirituales, que mis libros son bien apreciados por nuestra bendita madre pero que lo más importante de esta experiencia era poner a Jesús sobre todo deseo y pertenencia.

Me decían estas fuentes:

"Tu deseo tenaz de penetrar en el corazón de aquellos que confían más en su inteligencia y su razón poniéndola por encima de su fe y por tratar de dar a entender a muchos de que sus ideas religiosas innovadoras o diferentes, parten de esas mismas fuentes, que en el pasado constituyeron la herejía y la fobia hacia la autoridad Papal, son las mismas que siguen alimentando sus ideas hoy esparcidas por iglesias y grupos, que constituyen la suma de todas las herejías que el modernismo de tu tiempo ha engendrado”.

“Esto es lo que hace que el enemigo principal, que en las sombras se esconde tras estas ideas, haya arreciado su lucha personal contra ti”.

“Siempre recuerda que en la debilidad esta tu fuerza porque en ella se esconde el poder de Dios."

Hoy sé que mi consagración fue el preludio para enfrentarme al verdadero generador de estas ideas, de estos grupos y de estas sectas.

Las próximas paginas a las que me dedicare a escribir con verdadero entusiasmo mientras recupero algo del material perdido para la finalización de mis libros El Evangelio de las Logias y Milicia Dei serán: Mi Vida en Magníficat en los que relatare mi encuentro con Jesús y testimonio de él, y Templo vrs. Templo que aprovechare para iniciar mi Blog con este nombre y que sintetiza mi lucha contra este enemigo en tinieblas, escribiendo temas de actualidad que aparecen a diario en los medios de noticias, pero que la gente no ha enfocado en la realidad de esta luchas, la cual expondré como yo la percibo, confiando en la protección de esta fuerza interior que me anima y sus fuentes espirituales, que parecen reactivarse con estos sucesos,

Será la narración de la lucha terrible y poderosa llevada a cabo durante toda la historia del hombre, escondida en las tinieblas y que hoy parece aflorar con la aparición del Anticristo en nuestro tiempo.

Estando corrigiendo este capítulo, una voz interior me dijo:

“Tendrás que empezar otro libro, al que titularas El Oráculo del Templo”.

“Este remplazara al que habías planeado como el final de tu obra, donde pensabas interpretar bajo la nueva luz de tus fuentes, todas las profecías de Nostradamus que están relacionadas con el Temple y con el final de esta Era”.

“En él, enfocaras acontecimientos presentes y estará íntimamente unido con Templo vrs. Templo".

Ahora sé que mi iniciación y entrega total ha sido con el propósito de enviarme a esta peligrosa misión en la que habré de enfrentar a nuestro verdadero enemigo; Príncipe de la mentira y acusador del hombre.

Ahora sé en donde radica mi fuerza.

Ahora sé cuál es mi enemigo.

Ahora sé cuál es mi misión.

Ahora sé cuál es mi destino.

Ahora sé quien realmente soy.

No a nosotros, Señor, no a nosotros. ¡A tu nombre da la gloria!

Vicente (Vencedor)

Ultimo Marshal del Temple.


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